Madrid_Cómo pasar 2 días, y no morir en el intento.

Vivo en Madrid. Actualmente, el panorama de trabajo está jodido. No es muy “polite” hablar así, pero siendo arquitecta recién licenciada, no queda otra definición de la situación. Aún así, tengo la suerte de tener trabajo, para ir tirando.

Tengo un amigo, Alberto, gran fan de la música de todo tipo, siempre que sea música. Me propuso ir a ver a Coldplay en concierto en Madrid(siempre que pudiera librar esos días…teniendo en cuenta que las entradas, se vendieron en una hora, nos la jugamos desde el principio). Estupendo. En principio tenía la idea de estar en Madrid, pero por cosas de la vida, el trabajo me permitió pasar unos días en casa, cuestión de mamitis acumulada…así que con la entrada comprada para el miércoles, y posibilidad de asistir al Rebel Bingo (o lo que viene siendo lo mismo a una fiesta genial) nos cogimos los billetes de tren, para pasar dos días en la capi. Digo dos días, porque pensaba pasar el puente también en casa.

Día Uno.

Así empezó nuestra aventura. A las nueve de la mañana salíamos de Benidorm, a Alicante, para coger el tren a las 10.40. Como siempre, algo retrasado. Alberto hizo gala de su independencia pasando de mi parte del viaje, “quiero ver la película” me dijo. El caso es que al final también me enganché. Creo que ha sido de las pocas veces que nos han puesto algo interesante en el tren. “Sin identidad”creo que rezaba el título. Reflexiones a parte, estuvimos dándole vueltas a la cantidad de personas que andaban por el mundo sin documentación. Llegamos a comer, no sabíamos donde ir, ya que Madrid ofrece muchísmas posibiliades de restaurantes, pero uno nunca sabe donde acabar comiendo. Acabamos por probar un mejicano que una amiga solía frecuentrar. La taquería de Birra, en Plaza de las Comendadoras. Definitivamente, hacía tiempo que no comía tan a gusto en un mejicano de la zona. Según estoy viendo, hay tres en Madrid, os paso el link para que le echéis un vistazo, y os acerquéis a comer un día de estos en los que uno se levanta con ganas de unos buenos nachos con queso, y unos tacos, acompañados de una buena coronita bien fría.

http://www.lastaquerias.com/index2.asp

Ir a un concierto sin tomar las cañas previas, no tiene la misma gracia. La zona cercana a Ventas es prueba de cómo el espectáculo va directamente enlazado al vino y la cerveza. Si 18.000 personas fueron al concierto, en los bares unas 2000 personas nos congregamos a celebrar con alchol, que Coldplay empezaba la gira en nuestra ciudad. La verdad es que agobia un poco. No hubo manera de entrar en muchos de los sitios, y en el que conseguimos entrar, tardaron en servirnos (ya sea por la cantidad de gente, o por el agobio que tenían los camareros, que muchas veces se quedaban eclipsados mirando al infinito)Después de varios empujones y codazos,(mira que nos gustan las aglomeraciones a los españoles) decidimos pedir dos rondas de una vez, con lo que tres personas que íbamos a tintos de verano, nos encontramos con seis copas, dos para cada una, que nos bebimos rápidamente(cuestión de tiempo, mezclado con calor ambiental). No pensábamos cenar, pero acabamos pidiendo dos montaditos: uno que me reciclaron literalmente, de otra persona, (el lomo frío no vale nada) y otro de jamón serrano, que si que puedo decir, que no estuvo mal, hasta que nos llegó la hora de pagar…conclusión, si alguna vez vais a las ventas,a algún espectáculo, no acabéis en en el bar Los Clarines, (calle de Bocángel 2),pero en estas circunstancias, ya se sabe…uno aterriza en el primer sitio que encuentra!

3 personas, 6 tintos

El concierto de Coldplay, tuvo de todo. Hace poco leí una crítica de Carlos Boyero en El País, en la que describía a Tintín como “una película tan fácil de ver, cómo de olvidar”. Pues creo que algo así experimenté con el espectáculo. Para empezar, no entiendo cómo de toda la plaza, nos tocaron unos asientos en los que nos tapaban unas pantallas,(no debían estar previstas). El caso, es que nos tuvieron que reubicar a todo un graderío. Menos mal, que tuvimos suerte, y dada la posición que teníamos, casi que ganamos con el cambio, pero claro, eso no lo sabes hasta que llegas por fin al sitio. En el momento que te dispones a accedes a tu sitio, que buenamente, has pagado(unos 50 euros) y te dicen, que no puedes pasar, porque han decidido cambiarnos de lugar…pues te pones un poco nervioso, la verdad.Por lo demás, me quedé impactada con el inicio. Miles de pulseritas de todos los colores, plantearon un inicio espectacular, que fue perdiendo fuerza poco a poco. A la tercera canción tiraron unos balones, y con eso acabó todo artificio. Aún así hay que decir que terminaron con tres fuegos de colores, todo un despliegue. El escenario, me pareció de tenderete. Alberto me tomará por repetitiva, pero no entiendo cómo una gira que va a dar la vuelta al mundo, tiene una escenografía tan cutre. Sólo hay que calcular a 30 euros la entrada por 18.000 espectadores, para que no cuadre el tema de montar algo tan insustancial. La música bien;el disco nuevo, bailongo;los temas de siempre, a mi me conmovieron…pero claro, llevar escuchándolos desde que empezaron, es lo que tiene;Chris Martin más loco de lo que me imaginaba, no puedo ser objetiva en ese punto, me encanta.

De concierto.

Después de esta mezcla de euforia y decepción, nos fuimos a tomar algo a nuestro bar favorito del barrio, El Picnic (Calle de las Minas1), sitio que recomiendo encarecidamente para tomarse la última, o la primera. El ambiente es estupendo, y de vez en cuando, tienen conciertos que merecen la pena. Sólo por la decoración hay que pasarse a echar un rato.

http://www.myspace.com/barpicnic

Día 2

Nos levantamos por la mañana (unos antes que otros, ya que yo y Rebeca, teníamos que currar) y para echar la casa por la ventana, salimos a desayunar a un barecito que hace esquina en San Bernardo con Calle de Noviciado, que siempre que paso por delante, hay muchísima gente, que se acerca a tomar el primer café de la mañana. Un sitio estupendo con unas tostadas increíbles de pan con tomate natural, y unos sandwiches, que quitan el hipo de la pinta que tienen. Mucha variedad de bollería, y por supuesto, los tradicionales churros, copan la carta bien amplia de posibilidades para llenar el buche desde primera hora, hasta bien entrado el medio día, ya que almorzamos más bien tarde, y no en muchos sitios te ofrecen una variedad tan amplia a esas horas…Mientras yo volvía a la faena, Alberto quedó con una amiga madrileña, y me contó que habían estado por el Mercado de San Miguel. Dado que es un sitio que me encanta, prepararé en próximas ediciones una entrada para explicar en que consiste, y la gracia del lugar, pero he de decir como adelanto, que es un lugar único, que se ha convertido en visita obligada de los amantes de la buena cocina. Pese a que no teníamos mucha hambre, todavía nos vimos con fuerzas de ir a comer, y dado que se nos hizo un poco tarde(es lo que pasa, cuando todo va como a cámara lenta…) decidimos ir a pedir un menú al T.G.I. Fridays, en calle Gran Vía nº 76. Normalmente, me niego en rotundo a comer en restaurantes pertenecientes a cadenas grandes como éste, ya que la comida, aparte de congelada, suele tener bastantes calorías, y se presenta como poco sana. Pero todos mis esfuerzos se tuercen con este lugar, que de lunes a viernes tiene un estupendo menú a mediodía.Por unos 15 euros, disfrutas de un primero, un segundo, un postre, y toda la bebida que quieras(siempre que no sea alcohólica, claro). Todo riquísimo dentro de su género: los nachos, las hamburguesas, las ensaladas…hasta las patatas fritas, tienen su punto! Para mi, lo mejor del lugar, es que a partir de las 17.00, hasta las 20.00 tienen happy hour, y hay 2×1 en cócteles, de lunes a jueves, por lo que siempre se llena de gente joven que se acerca al salir del trabajo o de la Uni, a tomarse algo.

Por la tarde, nos hicimos una buena ruta de paseo con dos objetivos: uno, buscarme unos zapatos, ya que estaba lloviendo a mares, y tenía lo pies empapados(llevar sandalias en pleno octubre, no es una buena idea, definitivamente) y dos, comprar los atrezos para la fiesta nocturna!Después de tres horas de vueltas, los objetivos fueron cumplidos.Hicimos una parada para un café rápido( que al final, se convirtió en largo, por que tardaron en tomarnos nota, y traérnos lo que habíamos pedido) en el mercado de San Antón, en Chueca. Subimos a la terraza , y cómo estaba lloviendo, sólo pudimos acceder a la parte cubierta. El capuchino, muy bueno, pero caro, (2.50+-!!!!), pero me llamó mucho la atención las lámparas de fuego que han colocado para que sea posible disfrutar del exterior, sin pelarse de frío.Una pena que no se haya permitido que este edificio tuviera una planta más, ya que las vistas serían espectaculares. Nos vinimos a casa a descansar un rato,después de pasar por el chino correspondiente a comprar las flores hawaianas, y de pasar por Curiosite, en la calle Corredera Alta de San Pablo. Quería enseñarle esta tienda a Alberto, ya que como su nombre indica, tiene cosas muy chulas y variadas a la venta.

http://www.curiosite.es/

Cuando Rebe llegó a casa, nos duchamos, arreglamos y vestimos (esto nos llevó casi 2 horas más de lo que teníamos planeado, creo que a Alberto, no le vino mal, ya que pudo descansar). Cogimos un taxi (entre 3, no sale mal…) y nos fuimos directos a uno de nuestros sitios favoritos de Madrid….El Café Melos Bar, en Lavapiés. La primera vez que fui, me cautivó desde el momento cero. Gente de todo tipo, jóvenes, mayores,niños, extranjeros…el Melos, es un sitio donde pelearse, si, pelearse por pedir las cañas, por hacerse hueco, por un trozo de barra o una parte de mesa, merece la pena. El Ribeiro fluye en cuencos de cerámica blanca, mientras uno puede disfrutar de los pimientos del padrón, las croquetas, o sus famosas Zapatillas…y es que la carta la completan, el queso de tetilla, el lacón, y el membrillo con queso, nunca un menos es más, estuvo tan claro. Estos platos, junto con la bebida gallega, son los que hacen que cada fin de semana sea una odisea entrar en este pequeño lugar, donde las raciones se exceden de grandes. En esta última ocasión fuimos seis personas, pedimos los pimientos, croquetas, una zapatilla(mega ración de pan de hogaza, con lacón y queso de tetilla fundido), dos de ribeiro, y varias cañas, y salimos a 11 euros por cabeza!!!, y más contentos que unas pascuas!Alberto salió especialmente contento, creo que cuando vuelva, tendremos que repetir…

Zapatillas, croquetas, pimientos….

Y del Melos, al Rebel…ésta vez en la Florida, en el retiro. Aunque no quiero contar mucho de estas fiestas, ya que supuestamente, son “secretas”, no puedo acabar esta entrada, sin mencionar que nos tomamos la última copa(antes de entrar en la fiesta) en un bar llamado “Cafetería el Retiro”.Lo nombro, porque era bastante tarde, y varios bares, nos habían dado con la puerta en las narices, y éste, no sólo nos puso unas copas buenísimas(con su plato de frutos secos incluidos) sino que los camareros fueron muy simpáticos, e incluso, se hicieron un par de fotos con nosotros( a estas horas, los que regentan un bar, están hartos de encontrarse con borrachos, y tiene su mérito, que se portaran así de bien con nosotros). Les prometimos que acabaríamos en 15 min, pero lo alargamos un poco más, y aún así nos despidieron con una sonrisa, así que sólo tengo que decir…gracias!

El bar que nos dió de beber.

Llegamos a casa sobre las 4.30 de la mañana….al día siguiente salíamos de vuelta a Benidorm, a las 9.40…creo que tengo poco más que decir al respecto.

Fin de fiesta

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