Taita de mis amores.

Desde que cambió las motos por los fogones Jose Miguel nos tiene conquistadaS. Si nos encantaba en su faceta de motero, la de cocinero todavía mucho más. La tienda llena de relucientes chapas de colores y motores a dos ruedas,dio paso a  sabores, olores, y a la amplificación de los sentidos. En vez de vehículos, ahora se ofrecen sensaciones.

Cuando decidió cerrar para montar un restaurante, mi primer pensamiento fue de decepción; ¿a quién iba a llevar mi Gilera D.N.A cuando se me estropeara? Al poco tiempo comprobé que mi tristeza viraba, cuando vi la transformación del local y lo que se cocía en el ambiente: la chupa del jefe  quedó colgada en el perchero mientras vestía filipina,el taller se transformaba en cocina,el parking en agradable terraza con vista al parque de la aigüera, los ruidos se convertían en conversaciones, y se ofrecían delicias al paladar en vez de recambios y pistones.

Desde que abrió el restaurante su carta ha ofrecido diversos cambios, y he podido saborear desde sus crepes iniciales hasta sus platos más actuales. No puedo olvidar el sabor del crepe de queso de cabra con mermelada de tomate, o el de salmón con caviar y nata, o el ibérico con jamón ibérico, tomate y huevo. Por no hablar de los dulces, de frutas, con chocolate, con helado…Vienen a mi memoria también el primer helado que probé en mi vida de cactus, o el de sabor a mojito,o el delicioso magret de pato, o las jornadas gastronómicas donde reinventando platos tradicionales consigue sacar todo el sabor a una materia prima de excelente calidad. Por otro lado, algún martes me he acercado a las cenas que organizan “Les dones d´Ara”, donde se combina la gastronomía, con la cultura y el pasar un rato agradable con gente que seguramente de otra forma no tendrías oportunidad de conocer.

En esta ocasión, me he acercado a cenar, con motivo del cumpleaños de mi tía, y no quería perder la oportunidad de mostraros lo que cenamos, un menú elaborado personalmente para la ocasión, y que compuso varios platos variados para compartir, todos buenísimos y de excelente calidad, sabor y presentación.

1. Shushi de salmón con salsa de soja y wasabi.

Presentado a modo de pinchito, un aperitivo exquisito para los amantes (y no tanto) del pescado crudo.

Delícia de la cocina japonesa.

2. Ensalada de tomate pelado y mozzarella de buffala.

Si me encanta la combinación de estos dos elementos, la fusión con el salazón, algo tan típico de nuestra zona, todavía mejora si cabe aún más este plato, y si a todo esto se le añade un pan crujiente exquisito, y un aceite de la mejor calidad, el resultado es inmejorable.

Ensalada italiana con elementos de la terreta.

3. Pan con sobrasada mallorquina y miel.

No me habría atrevido a probar esta diferente combinación, pero con esta pinta, ¿quién se resiste?.

Sabores mediterráneos, como la sobrasada se funden con la miel para dar un sabor inesperado.

4. Pulpo seco con pimientos asados.

Entrada que últimamente disfruto en varios lugares y que me encanta. El sabor del pulpo seco es de las formas que más me gusta comer este cefalópodo.

Pimientos verdes y rojos sirven de telón de fondo para el pulpo seco, delicia típica de nuestra zona.

5. Cigalitas hervidas.

Si el mar pudiera conservarse en un plato, se transformaría en  estas cigalitas, fresquísimas y que se deshacían en la boca.

Cigalitas del Mediterráneo.

6. Berenjena gratinada.

Plato sencillo y contundente, me encanta el queso gratinado y junto con la berenjena me pareció un bocado riquísimo.

Berenjena gratinada.

7. Huevos rotos con jamón.

Final apoteósico de los platos salados.

Huevos rotos con jamón ibérico.

8. Apple strudel.

Para finalizar, y endulzarnos la boca, una finísima tarta de manzana reinventada y exquisita.

Deliciosa interpretación de la tarta alemana.

Para finalizar, os recomiendo que si os animáis a probarlo llaméis primero, así os podrán preparar un menú que pueda acoplarse a vuestro gusto.

Si queréis más información:

http://www.taitarestaurante.es/

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