Semana Santa en Benidorm. El turismo brutal de hotel y playa.

Benidorm se ha sobresaturado de gente con la llegada de la Semana Santa. Ha sido de los comentarios que más se han escuchado estos días. Miles de turistas se han acercado a nuestras playas para disfrutar de los primeros coletazos del “caloret” de la primavera, y los que vivimos en el centro del pueblo, sacamos nuestros dientes afilados ante la invasión de nuestro pequeño pueblo. Me he visualizado varias veces desenfundando una catana y cortando cabezas para poder pasar de una calle a otra y he tenido algún que otro pensamiento suicida al intentar llegar a algún lugar en coche.

Me he visto especialmente agobiada en dos ocasiones:

Intentando salir de mi casa ( vivo en pleno centro, en la Alameda) en hora punta, justo cuando pasaba por delante la procesión. Como defensora de los eventos lúdico festivos, no quería irrumpir en medio de la calle estropeando el cortejo, así que entendía que habría algún paso lateral por donde fluyera la muchedumbre que deseara circular sin tener que verse obligado a parar. Pues bien, los bares que copan con sus mesas y sillas los lugares más insólitos, incluido a veces la puerta de mi portal, habían colocado su mobiliario en todos los laterales de la vía, con lo que era imposible que saliera de mi casa sin saltar por encima de más de una señora, que sentada desde las 6 de la tarde con un café, se negaba a levantarse. Todo esto me parecía insólito, y la única respuesta que obtuve de los camareros era que así lo había mandado el Ayuntamiento, y que pasara por en medio de la procesión, algo difícil de hacer, cuando se habían colocado sillas en hilera para el contemple del evento. Hablando de mobiliario urbano, aprovecho para denunciar desde aquí que hay calles desde las que es imposible caminar si no es en fila de uno y sin ningún objeto de más de 30 cm de radio(como puede ser una bolsa de compra). Especialmente estoy sensible con este tema en la Calle San Miguel, la calle de mi infancia, la que ya no reconozco porque sólo veo en ella mesas, sillas y más mesas ocupándolo todo.

Cogiendo el coche, que se ha vuelto este fin de semana una odisea. He llegado a tardar 30 minutos desde que he intentado coger el ascensor del parking del mercado, hasta que he conseguido salir del mismo, con un estrés de caballo. Y he visto cómo los atascos impedían llegar a la gente a la hora de quedada, y se ha obligado a aparcar a más de una hora andando desde donde se había convocado el encuentro.

Ante esta situación, me pregunto, qué es lo que tiene nuestra ciudad que a tantos atrae,así que he decidido hacer una lista con los motivos que creo que hacen que esta ciudad se convierta en uno de los puntos calientes del turismo en esta época.

 1. Sol y playa. Lo mejor de nuestra tierra.

Si, es el más obvio, pero el principal foco de atracción. Hemos podido disfrutar de días magníficos con unas temperaturas de escándalo. Salí a correr el sábado por la playa de Levante y tuve que sortear a más de uno para no estamparme con algún coche. Con el calor que hacía me dio un mareo que no resolví hasta llegar a casa. Aún así me gustó mucho comprobar que había mucha gente haciendo deporte como yo.

2. Oferta hotelera: bueno, bonito, barato y para todos los gustos.

Sólamente en Trip Advisor, aparecen más de 194 hoteles en nuestra ciudad. Esto hace que podamos llegar a tener una población flotante de casi un millón de personas en meses como Agosto.

3. Vida nocturna: de zona guiri, a zona española y discotecas de la carretera.

La existencia de una amplia gama de oferta nocturna atrae a muchísimos jóvenes que celebran desde despedidas de solteros, a fines de curso y viajes exprés de una noche con vuelo de ida y vuelta a Alicante.

4. Gastronomía: cuidado con los congelados.

Disfrutar de nuestra gastronomía estos días es un reto. Como no se reserve es imposible encontrar sitio en ningún lado, pero lo cierto es que desde el tapeo en el centro (eso sí, siempre de pié) hasta los restaurante más sofisticados de la zona, se puede acertar con más de un bar, pero hay que saber bien a dónde se va.

5. Ciudad que vive por y para el turismo.

Lo pude comprobar el viernes Santo. Mientras que en Benidorm estaba todo abierto, en Alicante no había ni un negocio local disponible al público. La gente de aquí trabaja por y para el turismo, y eso se nota.

Si creo que es una pena que no haya ninguna razón cultural por la que los turistas se acerquen a nuestras costas, la verdad es que me parece que los motivos dados anteriormente son de peso como para que sigan viniendo año tras año miles de personas, así que creo que las próximas fiestas me retiraré a meditar a una vivienda rural.

Aquí os dejo unas fotos de las vistas desde mi balcón, desde dónde podréis apreciar la Alameda, momentos antes de la procesión colapsada de gente.

Semana Santa en Benidorm

Semana Santa en Benidorm.

 

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