Viajar en familia: Riviera Maya.

Siempre había esquivado, rehuido y evitado por todos los medios, el turismo de playa y pulserita. Vivir en Benidorm, tiene sus pros y sus contras, pero cuando sales de nuestra ciudad, turística como la que más, el último destino en el que te imaginas es en un lugar paradisíaco tirada al sol vuelta y vuelta. Cuando fuimos en junio a la agencia de viajes (si, para éste tipo de aventuras, me gusta tener a alguien a quien pedir consejo y poder reclamar en el caso de que algo falle) nos dimos cuenta de que los países asiáticos se nos ponían en un precio casi inalcanzable. Por lo visto, según recomendación, lo suyo es contratarlos en enero como pronto para que resulten asequibles. Dada nuestra situación (queríamos irnos de viaje) estuvimos barajando varios destinos, para acabar decidiéndonos por la recomendación de Pepa, la agente de viajes: Riviera Maya. Algo escépticos, acabamos contratando el viaje que incluía vuelo de ida y vuelta traslados, y estancia de 7 noches en el Sandos Playacar, un gran complejo hotelero muy cercano a Playa del Carmen, una pequeña ciudad playera creada a raíz del turismo de la zona. Tras pasarnos dos semanas investigando en foros, blogs y guías de viajes, nos dimos cuenta de que íbamos a estar entretenidos: la zona del Yucatán ofrece muchísimo, más de lo que podíamos imaginar para ver y visitar.

Vuelo: Madrid- Cancún.

Nueve horas de vuelo separan la capital española de Cancún (o traducido en maya, nido de serpientes). El vuelo se hace pesado, y viajar en compañías como Wamos, como fue el caso, no lo hizo ameno en absoluto. Nos quedamos con la idea de que igual se trata de un viaje algo largo para tan pocos días de estancia en un país extranjero. Como siempre los precios de la comida y la bebida en los aeropuertos son abusivos, eché en falta habernos preparado algo rico para comer en el avión, donde la comida que nos sirvieron además fue pésima.

Estancia: Hotel Sandos Playacar.

Como nunca había estado en un conjunto hotelero como éste, no tengo referencias con las que comparar. Desde mi punto de vista, la estancia fue algo totalmente nuevo y magnífico. Nunca había experimentado el “todo incluido” y es una experiencia totalmente diferente, y rara a la vez. Desde el primer momento que llegas, te ponen la pulserita y la misma (dependiendo del color) da derecho o no a distintos servicios que ofrece el hotel, como bares, cafeterías, restaurantes a la carta, gimnasio, piscinas, playas, hamacas, y un sin fin de actividades. He de reconocer, que la playa con la que cuenta el hotel es maravillosa,con un mar limpio de un azul verde intenso. La temperatura del agua era ideal, y contaba con una zona de arrecife artificial, para hacer snorkel, donde se agolpaban multitud de peces de todos los colores. El complejo contaba con varias piscinas, y al pertenecer a la categoría adults only, no tuvimos que pelear con ningún niño en el agua. El buffet del desayuno por las mañanas era amplio y extenso, teníamos desde versiones light de batidos y frutas, hasta huevos revueltos y todas las posibilidades del desayuno americano, con las salchicha, beans y bacon y por supuesto versiones más mejicanas como fajitas o quesadillas. Para los más golosos había todo tipo de dulces y para los más clásicos tostadas con embutidos, cafés y zumos. Entre los restaurantes a la carta, que probábamos para cenar (pasamos prácticamente todas las mañanas fuera del hotel) el que más nos gustó con diferencia fue el restaurante Gaucho, donde después de elegir lo que querías del buffet de ensaladas y entrantes, tenías la posibilidad de elegir un plato de carne, que estaba exquisita. Las habitaciones del hotel de la zona de adultos se ubicaban en el extremo opuesto a la playa a casi un kilómetro de distancia. Aunque hay servicio de buggies para transportar a los huéspedes, normalmente estaban saturados, así que aprovechábamos las caminatas para bajar los excesos ingeridos. La piscina de esta zona era enorme, y por las tardes se podía disfrutar de ella casi en soledad, lo que era excepcional. Nuestro habitación era muy amplia y contaba con todos los servicios propios de un hotel de cinco estrellas, con la característica de que todo el minibar era gratis, por supuesto. Lindábamos con la selva, y era fácil encontrarse con animales como iguanas o coatimundis.

http://es.sandos.com/hotel-playacar-en-playa-del-carmen.htm

Qué visitar.

Desde que pones un pie en el aeropuerto, las agencias autóctonas te ofrecen multitud de posibilidades y actividades para realizar. Nosotros, al ser cuatro, nos decidimos finalmente por alquilar un coche, y movernos libremente por la zona, ya que preferíamos la idea de montar las excursiones por nuestra cuenta e ir a nuestro aire. Fue un gran acierto, ya que tuvimos la oportunidad de visitar sitios muy turísticos, a horas que no lo eran tanto.

Cozumel. 

Se trata de una isla situada en frente de playa del Carmen, desde donde hay servicio de ferry cada hora. Nosotros optamos por hacer snorkel, ya que se encuentra la segunda barrera de coral más grande del mundo. Otra opción es alquilar un coche y dar una vuelta por la isla para conocer sus playas y sus rincones secretos.

Tulum. 

Las ruinas de Tulum forman un conjunto relativamente pequeño, que se puede visitar en un par de horas. El calor es aplastante, por lo que se recomienda ir temprano. Por 79 dólares obtuvimos la entrada de los cuatro, en un tren que te acerca hasta la muralla, y con un guía que nos enseñó con detalle los misterios de la ciudad maya. Existe la posibilidad de darse un baño en la playa, pero nos dio pereza ya que por lo visto estos últimos meses una plaga de un alga que llamaban sargazo está tiñendo las aguas de un amarillo algo feo. Al salir nos quedamos observando los rituales ancestrales que conservan un grupo de mayas, en el cual, cuatro personas se suben a un palo a una altura de unos 13 metros, y se van desenroscando y cayendo en picado, mientras tocan una especie de flauta y tambores. Un rito para pedir la lluvia y las buenas cosechas, que siguen manteniendo como tradición y respeto a sus antepasados. Para terminar el día, paramos en playa Paraíso, un lugar que como el propio nombre indica, se encuentra entre las 25 mejores playas del planeta. Se trata de un lugar privado, donde tuvimos que pagar por dejar el coche en el parking, pagar por coger una mesa y un colchón (no se permitía estar tirado con una toalla en la playa) y pagar obviamente por todo lo que tomamos: unas cervezas, guacamole y calamares a la romana. A pesar del sargazo, disfrutamos muchísimo de nuestro baño.

Chichen Itzá.

Salimos muy temprano, ya que hay unos 200 km de distancia desde nuestro hotel, que en las carreteras de Méjico, nos supuso casi unas 3 horas y algo. Dado que hace relativamente poco que se ha inaugurado una nueva carretera de pago, se acorta la distancia casi en una hora de recorrido. Mi consejo es que si cogéis esta opción, llevéis el depósito lleno de gasolina, ya que en casi unos 150 km que hay hasta Valladolid, no hay ninguna estación de servicio. Nuestra primera parada fue en esta ciudad colonial, donde dimos un breve paseo por la plaza y pudimos visitar la iglesia principal y alguna callecita secundaria llena de colorido. Sobre las 11 de la mañana llegábamos al lugar arqueológico. Nada más salir del peaje paramos en un punto de información, donde nos ofertaron entrada, comida y parking. No cogimos esta oferta porque me empeñé en comprobar cuanto valía realmente el acceso al lugar (una guía que llevaba, me indicaba que costaba la mitad). Al final pudimos comprobar que realmente la diferencia económica entre pagar el pack, o ir por nuestra cuenta, estribó en que hubiéramos podido comer en el hotel de buffet, en vez de en una terracita monísima donde acabamos que también pertenecía al conjunto hotelero, donde con una pizza y nachos con guacamole nos saciamos. Hay dos accesos al conjunto arqueológico, y nos recomendaron acceder por el que hay algo más alejado, donde se sitúa el hotel, pero que está menos frecuentado de turistas. Pagamos 220 pesos por cabeza por la entrada, y cogimos un tour con guía, que nos subió unos 800 pesos. Como pudimos comprobar en el resto del viaje, en Chichén encontramos los souvenirs más baratos de toda la zona. Aprovechad para comprar, porque no volveréis a ver unos precios como éstos en todo el Yucatán. Nosotros no estuvimos muy inspirados, y apenas compramos nada, pero estuve regateando con un chaval por un plato por el que luego me pedían casi el triple en otros lugares. Al salir del recinto, después de comer maravillosamente, fuimos a darnos un baño en el cenote Ik kil, que al encontrarse cerca de Chichén tiene mucha fama y multitud de turistas. Pese a la cantidad de gente, nos dimos un baño y dimos un salto de más de 5 metros, lo que fue una experiencia muy divertida e interesante.

Isla Mujeres.

 Cancún se encuentra a una hora en coche más o menos desde Playa del Carmen, y desde allí hay que ir hasta Puerto Juárez para coger un ferry. Nuestra visita se vio dividida debido a la disparidad de opciones y de actividades que ofrece la isla, que apenas tiene 8 kilómetros de largo. Mi hermana y yo, optamos por coger una excursión de unos 450 pesos por persona y hacer snorkel y visitarla desde el barco con comida incluida, y mis padres, alquilaron un bugui y la recorrieron por tierra. Ambas experiencias muy recomendables y divertidas y nos ocuparon prácticamente el día.

Cobá.

La visita arqueológica más bonita y exótica de todas, ya que se encuentra prácticamente en la selva, y todavía se puede ver que hay muchísimos yacimientos enterrados por explorar. Nuestro guía Isabel nos descubrió cómo los mayas hacían los caminos con arena de playa, cuyo contenido en caracolas, lo utilizaban para que con el resplandor de la luna, se pudiera ver de noche. El encanto del pequeño campo de juego de pelota, y subir a la pirámide desde donde alcanzamos el cielo y pudimos ver por encima de los árboles fue de las experiencias más bonitas de nuestro viaje. Recorrer los dos kilómetros que separan la entrada del templo principal en carribici, lo hizo muy divertido. Una de las visitas más interesantes y reveladoras. Al acabar, nos dirigimos al cenote Multum-ha, que nos recomendó nuestro guía. Nos dimos un baño de lo más fresquito a unos 18 metros en las profundidades de la tierra, una experiencia de lo más recomendable. De vuelta al hotel, paramos en Akumal con la intención de nadar con tortugas, pero el tiempo se acabó nublando y paramos en un chiringuito muy idílico, separado de la zona turística, donde comimos platos mejicanos muy ricos.

Playa del Carmen.

Una de las tardes-noches salimos a conocer el pueblo cercano al hotel. Pese a que nos habían recomendado salir una noche al Coco Bongo, llegábamos demasiado cansados de las visitas turísticas diarias como para salir de noche, pero todo lo que oí sobre la discoteca, la hacía de lo más apetecible. En su lugar, nos dedicamos a pasear por la quinta Avenida, una de las principales arterias comerciales, de unos 5 kilómetros de longitud, donde se encuentran todo tipo de tiendas nacionales e internacionales. Se pueden comprar desde los souvenirs más viejunos, hasta las marcas de moda más en vanguardia. Hay muchísimos bares con música en directo, y restaurantes donde comer todo tipo de gastronomía.

Dónde comer.

Pese a que el hotel que visitamos era un todo incluido, muchas de las excursiones nos cogieron fuera a medio día. Nosotros desayunábamos muy fuerte en el buffet del hotel, picábamos algo para almorzar, y cenábamos a tope en los distintos restaurantes a la carta. Tuvimos la suerte de caer en ruta en restaurantes donde comimos fenomenal, como La Buena vida en Akumal, o Muelle 3 en Playa del Carmen, donde probamos los famosos chapulines. Aún así, la sensación general es que en México se come bien en cualquier parte, y que se acierta en cualquier sitio con unos totopos y guacamole.

http://labuenavidarestaurant.com/

https://www.facebook.com/muelle3playa

Consejos de última hora.

1. México no exije visado para entrar en el país, por lo menos a los que somos ciudadanos europeos, pero si que es verdad, que al facturar y salir del aeropuerto de Cancún, exigen una tasa de unos 60 dólares, o su equivalente en pesos o euros.

2. Alquilamos el coche en Hertz, y tuvimos algunas diferencias con el tema del estado de la gasolina al darnos y devolver el coche. Para la próxima ocasión, pediremos que nos den el depósito lleno.

3. Intentar hacer las excursiones lo más temprano posible, madrugar duele, pero el sol que cae en los lugares arqueológicos pica mucho.

A continuación os dejo unas fotos, para que os hagáis una idea de lo que vimos, visitamos y experimentamos, aunque la mejor aventura es comprobarlo por uno mismo, y hacer una escapada a México lindo.

Si tenéis alguna duda, no os quedéis con ella y poneros en contacto conmigo en el mail: marinaorozcobarbero@gmail.com.

Riviera Maya, llegada al aeropuerto.

Después de 9 horas de vuelo, Madrid Cancún, llegamos a Playa del Carmen. La carretera que conecta los núcleos turísticos y de población es una recta interminable. Tardamos unos 45 minutos del aeropuerto hasta el hotel.

Riviera Maya, hotel Sandos Playacar.

El interior del hotel Sandos Playacar: recepción del hotel, caracterizada por los techos altísimos y con elementos de la arquitectura tradicional. Una de las habitaciones, decorada con toallas con forma de cisne, un coatimundi paseando cerca de nuestras estancias y piscina de la zona Adults only.

Riviera Maya, hotel Sandos Playacar.

Distintos espacios del hotel: restaurantes, zona de animación y piscina en una imagen nocturna.

Riviera Maya, Hotel Sandos Playacar, restaurante mejicano.

Las opciones de comida en el hotel eran muy variadas. Aquí una combinación de platos que pudimos probar en el restaurante mejicano.

Riviera Maya, playa del hotel Sandos playacar.

Idílica playa del hotel, con su arrecife artificial donde hacer snorkel era ya en sí una gran experiencia. Dado que la zona está afectada por el sargazo (un alga amarilla) ésta playa era la mejor opción para darse un baño, ya que estaba más limpia y cristalina.

Riviera Maya (Cozumel).

Imágenes de Cozumel, donde pudimos hacer snorkel en la segunda barrera de coral más grande del mundo.

Riviera Maya (Tulum)

Tulum y sus maravillosas ruinas arqueológicas, el sombrero era el mejor aliado para aguantar el calor.

Riviera Maya,Tulum

Panorámica del conjunto arqueológico de Tulum.

Riviera Maya y las ruinas arqueológicas de Tulum.

Panorámica de las ruinas de Tulum, el mar de fondo marcó su principal defensa, gracias al arrecife de coral.

Riviera Maya (Tulum)

Distintas escenas que nos pudimos encontrar al visitar Tulum: los mayas practicando sus rituales ancentrales, la entrada al complejo,una imagen de las ruinas existentes, y una iguana, las cuales se veían por doquier.

Riviera Maya, Tulum, playa del paraíso.

Playa privada del Paraíso. Existen numerosas playas a lo largo de la costa de Tulum, donde parar a darse un baño y tomar algo fresquito.

Riviera Maya (Valladolid)

Valladolid, y sus coloridas calles e imponente Iglesia en la plaza central vertebradora de la ciudad.

Valladolid

Panorámica de la plaza central de Valladolid, parada obligatoria si se va a visitar Chichen Itzá.

Riviera Maya, Chichen Itzá

Conjunto arqueológico de Chichén Itzá. Pirámide de Kukulcán.

Riviera Maya (Chichen Itzá)

Distintos elementos arqueológicos del conjunto de Chichen Itzá.

Riviera Maya (Cichen Itzá)

De paseo por Chichén Itzá. Después de la visita guiada, volvimos a dar una vuelta por nuestra cuenta para apreciar la belleza del conjunto arqueológico. En cuestión de una hora,pasamos de un calor aplastante a un diluvio universal, así que recomiendo llevar un paraguas de mano, tanto para el calor como para las fuertes lluvias.

Riviera Maya (Cichen Itzá)

Tras la visita, estuvimos picando algo en el restaurante ubicado dentro del complejo del hotel, y por la tarde fuimos a visitar el cenote de Ik- Kil.

Riviera Maya (Isla mujeres).

Isla Mujeres y la belleza de sus playas. Disfrutamos la visita en barco, realizando paradas para hacer snorkel.

Riviera Maya (Isla mujeres).

Me encantó el chiringuito donde nos acercaron para comer en Isla Mujeres, y donde pudimos disfrutar de un pescado delicioso, que lo llamaban dorado, con una receta tradicional maya.

Riviera Maya (Cobá)

Panorámica del conjunto arqueológico de Cobá.

Riviera Maya, Cobá Nohoch Mul

Panorámica de la vista existente tras subir los 78 metros de altura de la pirámide de Nohoch Mul.

Riviera Maya (Cobá).

Distintas imágenes del conjunto arqueológico de Cobá.

Riviera Maya (Akumal)

Panorámica de la playa desde el chiringuito, La Buena Vida, en Akumal.

Riviera Maya, restaurantes en Akumal.

Cocina mejicana que pudimos probar en el Chiringuito de La Buena Vida en Akumal.

Riviera Maya (Playa del Carmen)

Playa del Carmen, imágenes del pueblo turístico y la Quinta Avenida.

Riviera Maya (Playa del Carmen)

Gastronomía en Playa del Carmen: comida típicamente mejicana que pudimos probar en Muelle3, en Playa del Carmen.

Playa del Carmen, restaurante Muelle 3

Imágenes de los diferentes platos que pudimos probar en Muelle 3 en Playa del Carmen.

Riviera Maya (102)

En el aeropuerto, antes de irnos, este chico tan simpático preparaba y explicaba cómo elaborar un buen guacamole fresco, con aguacate, tomate, cebolla morada, lima, cilantro y pimienta. Riquísimo.

 

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